viernes, 1 de septiembre de 2017

Septiembre, qué bonito nombre tienes.

Un año más, el mejor mes del año vuelve a mi vida cargado de cambios, fuerza y esperanzas para continuar y seguir creciendo, sobre todo, a nivel personal.

Y es que no sé si seré a la única que le pasa, pero para mí Septiembre es el verdadero Enero, el verdadero comienzo de mi año, y donde verdaderamente pongo en marcha mis nuevos propósitos y cuando empiezo nuevos proyectos.

Será porque termina el verano, y es hora de cortar por lo sano y, con las pilas bien cargadas, coger al toro por los cuernos de nuevo y volver a la rutina, pero sabiendo que todo será distinto y que, como comienzo del año, todos los buenos propósitos que emprenda tendré que continuarlos en el tiempo.

Septiembre, qué bonito nombre tienes. Qué suerte tuve de nacer en este mes, que suerte tuve de descubrir que el final del verano es el verdadero cierre de una etapa y el comienzo de otra mejor y que, al fin y al cabo, el cambio de estación se lleva con el viento todo lo que has dejado atrás y solo quedan fueras y ganas de mirar hacia adelante.

Bienvenido seas, Septiembre.

miércoles, 2 de agosto de 2017

Cosas claras

Y quiero que si estás conmigo, lo estés de verdad, sin medias tintas ni falsas verdades, que estés por y para mí, como yo estoy por ti.

No necesito lujos, ni grandes regalos, ni que me lleves a sitios de dinero ni a restaurantes caros, solo quiero que seas claro. Que dejes claras tus intenciones de antemano y que me digas lo que quieres de mí, porque sabes perfectamente lo que yo quiero de ti. Lo que quiero de ti, o lo que quiero de cualquiera que me acompañe, que si no eres tú acabaré encontrando a alguien que se venga conmigo en el paseo.

No quiero cosas a escondidas, no quiero mentiras, mucho menos celos ni comportamientos absurdos que sirven de disfraz a las inseguridades. Yo voy de frente y a las claras, y si tengo que gritarle al mundo a los cuatro vientos lo que te quiero, lo hago, pero no me dejes sola en el grito por el miedo al qué dirán. Porque yo vengo con mis ideas claras y, desde luego, no voy a ser tu juguete y mucho menos el secreto de nadie.

Después de esto, ya sabes lo que quiero y lo que no, y ya sabes que no me conformo con cualquier cosa. Ahora tú decides. 

miércoles, 19 de julio de 2017

Después de tanto tiempo

Y ahora que ha pasado el tiempo, me sigues haciendo daño desde la distancia. Y no por lo que hicieras o dejaras de hacer, sino por lo que me has hecho ser, y en lo que me has convertido ahora.

No hay un solo día en el que no me acuerde de ti; de tus celos y tus recelos, de tus manías, de tu obsesión por controlarlo todo, de tus tremendos enfados y de tus absurdas maneras de intentar arreglarlo. Y parece mentira que después de tantísimo tiempo, tanto que dicen que con el tiempo todo se cura y todo lo malo se olvida, pueda revivir palabra por palabra, sentimiento por sentimiento todos aquellos malos momentos que viví contigo y, sobre todo, el hecho de que los pocos buenos momentos hayan quedado fuera de mi memoria, casi por completo.

Entonces, te preguntarás por qué te recuerdo a diario; y el problema es que ahora vivo con el miedo de comportarme como tú, de convertirme en lo que tanto he odiado y en lo que, a veces, tanto miedo me ha dado, y lo peor es que me sale. Y me parece ridículo, que lo que un día me hizo tanto daño se haya vuelto parte de mi, y que me haga comportarme como tú, aunque intente con todas mis fuerzas evitarlo.

Ahora también tengo miles de dramas innecesarios, de celos y de manías, y una extraña obsesión de intentar controlarlo todo, todas esas mentiras que yo imagino en mi cabeza, porque tu me enseñaste que era lo que debía imaginarme.

Y no sé qué hacer, cómo salir de esto, porque nunca nadie debería sufrir de esa manera y menos de mi mano. Así que, gracias por no aportarme nada, y quitarme tanto.

domingo, 7 de mayo de 2017

Abanderados de causas ajenas

Egoístas, hipócritas, amantes del postureo y de afanarse de las causas ajenas, de la necesidad de ser el centro del mundo, sea cual sea el tema del que se hable. 
Y es que esta sociedad ha llegado a un punto en el que ya no estoy muy segura de hacia dónde estamos avanzando, pero que cada día me deja más claro que hacía delante, no. 

Hoy vengo a romper una lanza a favor de que cada uno abandere su propia lucha contra sus problemas, y no de que todas las personas, por moda, por egocentrismo, y por ganas de destacar, lleven por bandera causas que no les pertenecen. Se hable de bullying, de maltrato, de trastornos como la bulimia o la anorexia, de enfermedades como la depresión o la ansiedad, incluso de causas ya tan asumidas por la sociedad como la necesidad de igualdad entre hombres y mujeres, personas de diferentes razas o de diferentes orientaciones sexuales, siempre queréis sacar tajada, siempre tendréis algo que añadir.

Porque da igual que te pase o no, da igual que hayas sufrido acoso en el colegio o en casa, siempre te lo puedes inventar; siempre cabe la posibilidad de darle la vuelta a aquella situación que un día sufriste (con esa habilidad que tenemos algunos, y aquí me incluyo, para otorgar dramatismo a las cosas) para enmascararla como si de un enfermo desvalido echado a los perros se tratase.

Y encima, hacéis que todo pierda credibilidad, hacéis que la gente se canse de los temas que tienen vital importancia: si yo veo mi muro de Facebook repleto de tu bilis deseosa de aprobación social, de una entre tantas "víctimas" de tales males, dejan de prestar atención. Porque nos conocemos, y sabemos que a ti en el colegio no te decían ni mu porque eras de las que mandaba; o porque sabemos perfectamente que tu cuerpo no se ha esculpido así a base de dietas extremas y mucho menos de vómitos provocados, porque te llevamos viendo con ese cuerpo toda la vida y, el que sufre problemas de semejante gravedad, no los comparte con el público como si de una gran araña se tratara.

Así que seguid, seguid robándole el protagonismo a aquellos que realmente conocen sus causas, seguid dejando sin voz a los que verdaderamente sufren, y no pueden mostrarlo ni pedir ayuda, porque solo serían "uno más", dentro del colectivo de "víctimas" que os habéis creado, que yo os seguiré mirando desde la barrera. 

Porque el que tenga una lucha se atreva a lucharla, y no lo tapen cincuenta que sólo quieren el mérito de haber llevado esa bandera.

lunes, 17 de abril de 2017

Olvida tus miedos.

Miedo. Cuántas cosas dejaremos de hacer por esta estúpida razón; por el miedo al qué dirán, a qué hablarán los otros de mí o de cuánta gente me criticará por hacer esto. Por el miedo a no llegar, a no ser suficiente, a no conseguir lo que estás intentando, a ser menos que otros que lo intentaron antes que tú.

De verdad, que a veces el ser humano me parece que ha dejado de ser el más inteligente para ser el más estúpido por un rato. 

¿A qué se debe ese miedo? ¿Qué nos puede pasar? ¿Acaso no habrá miles de personas más intentándolo, intentando conseguir algo que ansían? ¿Acaso no habrás también otros miles de personas que lo hayan conseguido, y otros miles de personas que nunca lo intentarán?

Ahí radica la diferencia. La diferencia entre tú y los otros, entre tú y el resto: tú puedes intentarlo. No importa si crees que no vas a ser capaz, no importa que te de vergüenza lo que los demás vayan a decir de ti, NO IMPORTA. ¿Acaso son los sueños de los demás? ¿Acaso es más importante lo que ellos puedan pensar que la felicidad que tú vas a llegar a sentir cuando lo consigas? Ya te digo yo que no.

Así que ponte las pilas, libérate de los miedos y las estúpidas ataduras que te impiden empezar a disfrutar de las cosas que te hacen verdaderamente feliz y de las cosas que se pasan por tu cabeza y que te mueres de ganas de hacer, pero que no hace por tus absurdos miedos.

Adelante, porque si no lo haces ahora, ¿cuándo lo vas a hacer?