miércoles, 19 de julio de 2017

Después de tanto tiempo

Y ahora que ha pasado el tiempo, me sigues haciendo daño desde la distancia. Y no por lo que hicieras o dejaras de hacer, sino por lo que me has hecho ser, y en lo que me has convertido ahora.

No hay un solo día en el que no me acuerde de ti; de tus celos y tus recelos, de tus manías, de tu obsesión por controlarlo todo, de tus tremendos enfados y de tus absurdas maneras de intentar arreglarlo. Y parece mentira que después de tantísimo tiempo, tanto que dicen que con el tiempo todo se cura y todo lo malo se olvida, pueda revivir palabra por palabra, sentimiento por sentimiento todos aquellos malos momentos que viví contigo y, sobre todo, el hecho de que los pocos buenos momentos hayan quedado fuera de mi memoria, casi por completo.

Entonces, te preguntarás por qué te recuerdo a diario; y el problema es que ahora vivo con el miedo de comportarme como tú, de convertirme en lo que tanto he odiado y en lo que, a veces, tanto miedo me ha dado, y lo peor es que me sale. Y me parece ridículo, que lo que un día me hizo tanto daño se haya vuelto parte de mi, y que me haga comportarme como tú, aunque intente con todas mis fuerzas evitarlo.

Ahora también tengo miles de dramas innecesarios, de celos y de manías, y una extraña obsesión de intentar controlarlo todo, todas esas mentiras que yo imagino en mi cabeza, porque tu me enseñaste que era lo que debía imaginarme.

Y no sé qué hacer, cómo salir de esto, porque nunca nadie debería sufrir de esa manera y menos de mi mano. Así que, gracias por no aportarme nada, y quitarme tanto.

domingo, 7 de mayo de 2017

Abanderados de causas ajenas

Egoístas, hipócritas, amantes del postureo y de afanarse de las causas ajenas, de la necesidad de ser el centro del mundo, sea cual sea el tema del que se hable. 
Y es que esta sociedad ha llegado a un punto en el que ya no estoy muy segura de hacia dónde estamos avanzando, pero que cada día me deja más claro que hacía delante, no. 

Hoy vengo a romper una lanza a favor de que cada uno abandere su propia lucha contra sus problemas, y no de que todas las personas, por moda, por egocentrismo, y por ganas de destacar, lleven por bandera causas que no les pertenecen. Se hable de bullying, de maltrato, de trastornos como la bulimia o la anorexia, de enfermedades como la depresión o la ansiedad, incluso de causas ya tan asumidas por la sociedad como la necesidad de igualdad entre hombres y mujeres, personas de diferentes razas o de diferentes orientaciones sexuales, siempre queréis sacar tajada, siempre tendréis algo que añadir.

Porque da igual que te pase o no, da igual que hayas sufrido acoso en el colegio o en casa, siempre te lo puedes inventar; siempre cabe la posibilidad de darle la vuelta a aquella situación que un día sufriste (con esa habilidad que tenemos algunos, y aquí me incluyo, para otorgar dramatismo a las cosas) para enmascararla como si de un enfermo desvalido echado a los perros se tratase.

Y encima, hacéis que todo pierda credibilidad, hacéis que la gente se canse de los temas que tienen vital importancia: si yo veo mi muro de Facebook repleto de tu bilis deseosa de aprobación social, de una entre tantas "víctimas" de tales males, dejan de prestar atención. Porque nos conocemos, y sabemos que a ti en el colegio no te decían ni mu porque eras de las que mandaba; o porque sabemos perfectamente que tu cuerpo no se ha esculpido así a base de dietas extremas y mucho menos de vómitos provocados, porque te llevamos viendo con ese cuerpo toda la vida y, el que sufre problemas de semejante gravedad, no los comparte con el público como si de una gran araña se tratara.

Así que seguid, seguid robándole el protagonismo a aquellos que realmente conocen sus causas, seguid dejando sin voz a los que verdaderamente sufren, y no pueden mostrarlo ni pedir ayuda, porque solo serían "uno más", dentro del colectivo de "víctimas" que os habéis creado, que yo os seguiré mirando desde la barrera. 

Porque el que tenga una lucha se atreva a lucharla, y no lo tapen cincuenta que sólo quieren el mérito de haber llevado esa bandera.

lunes, 17 de abril de 2017

Olvida tus miedos.

Miedo. Cuántas cosas dejaremos de hacer por esta estúpida razón; por el miedo al qué dirán, a qué hablarán los otros de mí o de cuánta gente me criticará por hacer esto. Por el miedo a no llegar, a no ser suficiente, a no conseguir lo que estás intentando, a ser menos que otros que lo intentaron antes que tú.

De verdad, que a veces el ser humano me parece que ha dejado de ser el más inteligente para ser el más estúpido por un rato. 

¿A qué se debe ese miedo? ¿Qué nos puede pasar? ¿Acaso no habrá miles de personas más intentándolo, intentando conseguir algo que ansían? ¿Acaso no habrás también otros miles de personas que lo hayan conseguido, y otros miles de personas que nunca lo intentarán?

Ahí radica la diferencia. La diferencia entre tú y los otros, entre tú y el resto: tú puedes intentarlo. No importa si crees que no vas a ser capaz, no importa que te de vergüenza lo que los demás vayan a decir de ti, NO IMPORTA. ¿Acaso son los sueños de los demás? ¿Acaso es más importante lo que ellos puedan pensar que la felicidad que tú vas a llegar a sentir cuando lo consigas? Ya te digo yo que no.

Así que ponte las pilas, libérate de los miedos y las estúpidas ataduras que te impiden empezar a disfrutar de las cosas que te hacen verdaderamente feliz y de las cosas que se pasan por tu cabeza y que te mueres de ganas de hacer, pero que no hace por tus absurdos miedos.

Adelante, porque si no lo haces ahora, ¿cuándo lo vas a hacer?

martes, 14 de febrero de 2017

San Valentín

Es gracioso como con los años, he ido perdiendo la ilusión por el día de San Valentín. De pequeña, me pasaba un mes preparando este día, aunque fuese para ir a clase con un lazo rojo en el pelo, para hacer tarjetas para mis amigas, o por ver qué pasaba.

Y ahora, que tengo muchos años más y debería dejar de preocuparme por una fiesta tan puramente consumista, me sigo muriendo de ganas de que llegue, aunque sea a escondidas; aunque esta vez, el lazo en vez de rojo sea gris; aunque ya no regale tarjetas a mis amigas, y aunque sepa que nadie me va a sorprender con bombones y rosas.

Pero es inevitable. Son esas ganas que hay en mí de ver cómo el amor lo inunda todo; aunque sea falso, aunque mañana o la semana que viene todas las personas del mundo vuelvan a pelearse igual. Pero, por un día, el amor rebosa por las calles y el mundo parece un sitio más bonito. 

Hoy, habrá miles de declaraciones, miles de regalos, miles de 'te quiero' y, también, miles de orgasmos. Porque, puede que no haga falta un día especial para que todo esto suceda, pero es maravilloso que existan días como este, que hagan que el mundo se pare y que, por encima de todo, lo importante sea el amor.

miércoles, 1 de febrero de 2017

Me gusta(s)

Me gusta cuando te miro y no te das cuenta; cuando estamos en la misma habitación y no puedo apartar los ojos de ti, aunque tú no lo veas. Entonces me miras, y aparece esa sonrisa que a veces creo que ilumina el cielo, que me hace sentir felicidad, de la de verdad, de esa que sientes en la boca del estómago y necesitas que salga fuera para demostrarle a la persona que lo provoca lo inmensamente feliz que te hace, y lo agradecido que estás.

Me gusta sentir tu respiración, cómo cada vez que sueltas el aire y me roza, un escalofrío recorre mi cuerpo y me hace sentir viva. Cuando me haces cosquillas, cuando me acaricias, y siento que nunca ha habido unos dedos que me toquen con más cariño que los tuyos.

Me gusta cuando estás cerca y, antes de verte, ya reconozco ese olor tan característico que solo tú tienes. Ese olor que siempre que estamos juntos se queda impregnado en mi ropa, para que cuando te eche de menos te sienta un poquito más cerca, un poquito más aquí.

Me gusta cuando te ríes, cuando me haces reír; cuando tengo o tienes miedo, y cuando me tienes que explicar las cosas porque me cuesta entenderlas; me encanta que me cuestiones, y me hagas buscarle un por qué a las cosas. 

Me gustas tú, y todo lo que eso conlleva.